Lanuevaaristocracia’s Weblog

agosto 31, 2008

Lo que toca

Filed under: Paciencia — lanuevaaristocracia @ 10:50 am
Tags:

Transcribo un artículo que publicó hace muchos años en La Vanguardia, Agustí Altisent, monje de Poblet fallecido en el 2004.  Su título original se corresponde con el de este editorial y su contenido pienso que puede irnos estupendamente para el nuevo curso que iniciamos…

“Dije hace poco que la ansiedad y la prisa están relacionadas con el vicio de anticipar el futuro.  El futuro, mientras es tal, no existe, y es inútil estirar el cuello tratando de alcanzarlo.

Es verdad que uno tiene que hacer programas para el futuro (de trabajo, de lecturas, de descanso…). Es muy bueno; y a veces incluso necesario.  Pero no hay que evocar y dar vueltas con ansiedad a un hecho previsiblemente penoso que ha de venir.  Estos acontecimientos torturantes, aparte de no existir ahora, a veces no llegan a presentarse o no son tan penosos como parecían de lejos.  ¿Por qué dejar actuar ya su turbadora amenaza?

Cuando yo era joven novisio, una vez el padre maestro nos dijo: “No se dejen turbar por nata”, lo cual es un consejo excelente; pero sólo más tarde supe llevarlo a la práctica; fue cuando aprendí por dónde y cómo -en concreto- peneta en nosotros la turbación.  Ignorando eso, uno no sabe cómo cerrarle e paso o colatizarla.  Ahora lo sé y se lo explico.

La turbación viene cuando nuestra imaginación anticipa -inútil y nocivamente- un hecho o una situación futura penosa, y nos dejamos torturar por la ansiedad, pensando en el mal que nos hará lo que está por venir.

¿Qué hacer, pues, cuando una imagen así comienza a roernos? ¿Dónde y cómo refugiarnos para esquivarla? ¿Cómo hacer para que nos abandone o la eliminemos sin quedar intranquilos? Hay un lugar cercano donde cobijarnos: el momento presente. Permanecer en el momento presente -nada del futuro- y estar atentos sólo al trabajo, al dolor, o al recreo que ahora tenemos entre manos, despeja cantidad. Vivir siempre solamente el momento presente, sin anticipar ni recordar, incluso curaría algunas enfermedades.  Pero lo olvidamos; o nos cuesta residir solamente en el “ahora”, en lo que ahora tenemos entre manos.

La teoría del momento presente no es una recita pueril, sino una idea seria y muy sabia. La carmelita santa Edith Stein, filósofa y mártir, trataba de practicarla siempre. Vivir sólo el momento presente es tónico, es higiénico.  Fijense: si tenemos dolor de muelas, pero nos refugiamos en el momento presente, el dolor durará un tiempo breve, delgado como un papel de fumar, que es la duración del presente. ¿Por qué dar más campo de acción, haciéndolo presente ya, a algo futuro penoso que no está? No, no, no.  Limitémonos al momento presente con el trocito de dolor que tenemos “ahora”. No pensemos en bloque en lo de ahora y en lo que vendrá.

En la práctica, cuando nos asalta el pensamiento de una cosa penosa, que prevemos, hemos de replegarnos y ponernos a prestar atención solamente a lo que hacemos; y decirnos:”Ahora toca eso”.  Cuando nos viene ansiedad por lo largo que es un trabajo que estamos comenzando, hemos de decir: “Ahora toca nada más que el comienzo”. Y atender sólo a ello.  Así nunca estaremos haciendo un-trabajo-penoso-muy-largo; cada vez haremos solamente el pedacito que toca ahora.  Tengo la gripe. Digamos: “Ahora toca tener la gripe”. Y uno ve que no sobreviene ningún clataclismo.

Y si uno cree en Dios, puede teologizarlo haciéndolo como una obediencia de fe: “Dios quiere que haga eso ahora”. Incluso -si no han de escandalizarse-, si he cometido un pecado, puedo decirme: “Bueno. Ahora tocaba haber cometido un pecado”: Y me arrepiento y pido perdón (“Ahora toca arrepentirse”). Fijénse que núnca toca cometer un pecado; y que cometerlo es muy distinto de haberlo cometido.

Como ven, la teoría del momento presente es útil para diluir algunos conflictos internos. Si la prueban, verán que es un truco excelente, que despeja el cielo así que asoma una nube.  Y es especialmente útil cuándo estamos ametazados por algo que se acerca.  ¿Lo que tienes es voluminoso? ¡Divinizalo! Anulen su agresión refugiándose tranquilamente y sin nervios en el momento presente, y estén atentos al fragmento de deber que ahora toca.

He dicho “un truco”. Tal vez. Pero no una trampa. Al contrario, lo que es un intento de hacer trampa es anticipar.  Por eso sale mal

Blog de WordPress.com.